Cosa nostra, todo aquello que es nuestro o tomamos como tal, aun cuando no lo es, como la abeja que recoge el polen de su flor.
Flor que enaltece lo abstracto e incoloro de mi jardin,
que a pesar de mi descuidado cuidado, las rosas emergen como un grito de esperanza en le desierto,
entre la sizaña que le ahoga.
Como terminar con tan prolongada agonia, cuando esta me confiere mi mayor virtud,
aquella de escribir letras malditas, aquella que me hace sapiens de mi mismo o talves mas homo de mi sabiduria en lo que he vivido.
Oh soledad, cuan sabia has sido al mostrarme mi torpeza,
y cuan torpe has sido, al permitir que con tu ayuda me supere.
Al llegar a este punto me doy cuenta de que nada merece el titulo de cosa nostra,
siemrpe y cuando no sea la soledad y nuetra propia sabiduria,
aquella que se cultiva asi misma, con los años y el dolor.
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